domingo, abril 08, 2007

Mi Renatito

Hoy quiero compartir lo que nos pasó el sábado 31 de marzo con mi guagua de 20 meses. Como las 11 de la mañana se puso a llorar desconsoladamente, lo tomé en brazos y noté como se retorcía cada 20 segundos y no dejaba de llorar. De inmediato supe que era algo grave, llamé a mi marido que estaba trabajando y le dije -vente al tiro tengo que ir a la Clínica porque el Renatito está mal, muy mal- mi marido me dijo que le diera unos minutos para conseguir algún médico a domicilio, eran ya las 12 del día, le dije que me llamara enseguida. Me devolvió la llamada y me dijo que teníamos hora con un pediatra a la 1:10. Me vino a buscar a la casa y partimos. Llegamos allá y tuvimos que esperar que atendiera a 3 niños antes. Me dieron ganas de salir corriendo, sentía que no podía esperar y le dije a mi marido que mejor nos fuéramos a la Clínica, a lo que él respondió que en llegar allá nos íbamos a demorar más de una hora. Esperamos… Cuando nos tocó el turno el Renatito estaba durmiendo en mis brazos. Lo puse en la camilla y el doctor lo examinó, era claramente dolor abdominal, y no se le podía tocar la guatita. El pediatra nos dijo que podría ser apedicitis y que era difícil de palpar porque estaba muy dura la guata. Si fuera mi hijo, dijo, me iría a un centro asistencial para que lo revise un cirujano infantil... podría ser un virus… pero ¿y si es apendicitis?
Partimos a la Clínica Las Condes, llegamos allá cerca de las 3:00 de la tarde. No había casi gente así que nos atendieron al tiro. La pediatra de turno Giannina Izquierdo, fue muy acogedora y profesional, lo evaluó y pidió una batería de exámenes, sangre, ecografía abdominal, presión, cantidad de oxígeno en la sangre, temperatura y dijo que llamaría al cirujano infantil para que evaluara el caso. La eco no arrojó ninguna señal de apendicitis, éste no se veía, ni se vislumbraban otros signos relacionados con esta patología, todos los órganos lucían normales excepto por un aspecto turbio en la orina, lo que podría indicar infección urinaria.
De vuelta en el box de urgencias... la pediatra nos dijo que habían llegado los exámenes de sangre y estaban muy alterados… 26 mil glóbulos blancos en consecuencia que debería tener como 10 mil, -estamos en presencia de una infección importante y tenemos que hospitalizarlo en la UCI, para hacerle más exámenes- sentí mi corazón dejar de latir. En ese momento llegó el cirujano infantil, doctor Renato Gana, quien lo examinó… tampoco pudo palpar el apéndice porque la guatita de mi niño seguía dura y el estado era cada vez más deteriorado. Por lo general es raro que una apendicitis se manifieste sin vómitos y en un niño tan chico se descartan otras patologías... JAMAS APENDICITIS, especialmente porque no aparecía en la Ecografía. Coincidió en que debíamos internarlo y estar evaluando su estado… pidió descartar un foco de neumonía con una RX de tórax y tomar un examen de orina.
Partimos a la pieza y hospitalizaron a mi niño hermoso. Todo el tiempo pensaba que eso no podía estar pasando y que en cualquier momento todo se iba a resolver y nos iríamos a la casita. Pero no fue así. Todos los exámenes negativos. En la UCI, el médico intensivista debía seguir evaluando, el doctor Valverde, nos contó que le tomarían más muestras de sangre y que se haría un cultivo, pero que eso tardaba hasta 7 días por lo que no podíamos esperar y la recomendación era llevarlo a pabellón y hacerle una exploración vía laparoscópica para determinar el origen de la patología. El cirujano volvió y nos contó la misma historia. En resumen, a las 21 horas lo metieron a pabellón y le encontraron una peritonitis apendicular difusa muy complicada. Dos horas después salió directo a la UTI, tres días mínimo allí dada la gravedad de la infección. Lo increíble es que a las 12 del día siguiente había evolucionado tan bien que nos mandaron a la UCI, a la pieza 224 otra vez, entre 5 y 7 días para tenerlo con antibióticos vía endovenosa, antiinflamatorios y antipiréticos. Otra vez la maravilla se manifestó y mi niñito evolucionó tan rápido que el miércoles a las 12 del día ya estábamos en la casa de ALTA.
Hoy, domingo 8 de abril mi pequeño se recupera rápidamente y está tan animado que no parece que hubiéramos pasado por esto.
Escribo esto para agradecer a TODOS quienes aportaron a la recuperación y la posibilidad que mi guagua y nosotros tuviéramos otra oportunidad.
Primero que NADA a Dios, que hizo el milagro. Luego a los doctores que le salvaron la vida, RICARDO MERCADO, el primer pediatra que lo vio y nos mandó a una clínica, GIANNINA IZQUERDO, pediatra de turno, RENATO GANA, cirujano infantil, CRISTIAN VALVERDE, médico intensivista, ALFREDO MISRAJI, pediatra del Renato, la anestesista, las auxiliares, la nutricionista, las enfermeras, los paramédicos…. Y todo el personal de la Clínica Las Condes.
A mis amigos, familiares y compañeros de trabajo por la constante preocupación.
A la fuerza poderosa que me mantuvo en pie y que hoy me hace agradecer con humildad en el alma por tanto amor.

4 comentarios:

Gabriel Bunster dijo...

Nada son los minutos que me tuviste en vilo con tu relato comparado con las horas y días en que estuviste en un ay con tu Renatito.

Uff, me alegro del feliz término del proceso y espero que Renato cuando sea grande lea estas líneas y te de un bien apretado abrazo.

Kanelo dijo...

Se veía muy vacío ese rincón del 8 hasta que se me ocurrió preguntar por tí ... niña ¡qué sorpresa!, pero ya todo, felizmente, pasó.

Ahora a esperar que la recuperación del pequeño sea pronta y segura. Agradecer también que la mano de Dios guiara a esos profesionales, en esos dificiles momentos.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

CG:
Hasta ahora me entero... eso de vivir en el 11 me tiene desconectado de todos. Gracias a Dios que salió todo bien.
El abrazo y el Beso te lo doy mañana...
Un besito a Renatito...
JS

Anónimo dijo...

Amiga,

Hoy al leer tu relato una vez más no pude evitar el sentir angustia, ellos son tan importantes para nosotras, son nosotras, es cuando uno se da cuenta que la vida cuelga de un hilo, y cuando lo ves correr, reir y saltar otra vez comprendes que Dios existe.

OAP